En el apasionante mundo de los objetos promocionales y el merchandising, pocos productos pueden presumir de haber viajado a la luna y vuelto a la Tierra. El Fisher Space Pen es uno de esos pocos.

En este artículo te contaré la fascinante historia detrás de este bolígrafo único y por qué durante décadas ha sido una elección excepcional para la promoción de marcas.

La historia

Es probable que conozcas la leyenda urbana acerca de que los Estados Unidos gastaron millones de dólares en inventar un bolígrafo capaz de escribir en el espacio y que los rusos lo solucionaron con un lápiz. – Ciertamente, los yankees no quedaban en muy buen lugar. – Había leído en una revista algo acerca de ese bolígrafo o quizás lo vi en algún documental de La 2 cuando solo teníamos 2 canales… no lo recuerdo muy bien, pero era un crío y el chiste me hizo gracia.

Años después, cuando comencé a dedicarme a esto del objeto promocional, ahora se conoce como PTO, me tropecé con el Fisher Space Pen y pude finalmente conocer la auténtica historia. Una historia digna de la gran pantalla ahora que se han puesto de moda películas como El Fundador (McDonald’s), Flamin’ Hot (Cheetos) o Air (Nike).

La historia comienza el 25 de Mayo de 1961 cuando el presidente de los Estados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, propuso ante el congreso de la nación el ambicioso objetivo de poner a un hombre en la luna y traerlo a salvo a la tierra antes de que finalizase la década.

JFK: «I believe that this nation should commit itself to achieving the goal, before this decade is out, of landing a man on the moon and returning him safely to earth.»
JFK: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de aterrizar a un hombre en la luna y devolverlo a salvo a la tierra».

Iban a hacer falta muchas tecnologías aún no disponibles para poder cumplir tan ambicioso objetivo. Se necesitarían las mejores mentes de América y del mundo para desarrollarlas y ponerlas en práctica en la frontera más implacable jamás explorada por la humanidad.

Una de las tecnologías requeridas era un instrumento de escritura fiable que pudiera soportar el entorno del espacio. Un viejo recurso, el lápiz del famoso chiste, representaba un peligro para la electrónica y para los propios astronautas si una punta rota quedara flotando en ingravidez por la nave espacial. El propio polvo de grafito de la mina desprendido al escribir plantearía problemas similares ya que el grafito es un conductor eléctrico. El resto de instrumentos de escritura disponibles en ese momento tenían sistemas de tinta que requerían ventilación. Si se expusieran al vacío del espacio, incluso por un instante, los solventes en estas tintas se vaporizarían, inutilizando el bolígrafo para el resto del viaje, y exponiendo a la nave y sus ocupantes a humos, tintes y otros materiales de seguridad cuestionable.

Motivado por el speech de JFK y tras muchos años de investigación por cuenta propia, sin ningún tipo de inversión por parte del gobierno ni de la NASA, en 1966 el inventor Paul C. Fisher desarrolló la patente #3,285,228, el Bolígrafo Espacial Fisher con Cartucho de Tinta Sellado y Presurizado para el original Bolígrafo Anti Gravedad AG7.

Pero hasta 1967 la NASA no encontró a Fisher y su bolígrafo «Anti Gravedad».

Y no fue por falta de intentos por parte de Paul. Se enviaron cartas e incluso fue inscrito en el «Registro del Congreso». Sin embargo la NASA encontró su propio camino hacia Fisher a través de un mayorista de bolígrafos, Ed Melugin, que era dueño de Dallas Pen. Ya habían probado con todas las grandes empresas de presupuestos publicitarios nacionales sin éxito. Cuando llamaron a Ed, él dijo: «Paul Fisher hace más investigación que cualquier otra persona. Si alguien puede ayudarlo, es él».

Tras 18 meses de pruebas la NASA seleccionó el bolígrafo anti gravedad de Fisher para vuelo  espacial. Paul, entusiasta fan del programa espacial, quiso donar los bolígrafos a la NASA, cosa que no estaba permitida así que la NASA hizo su orden de pedido y pagó el precio de venta del primer lote de bolígrafos. Poco después los astronautas Walter M. Schirra, Jr., Donn F. Eisele, and Walter Cunningham usaron los bolígrafos en órbita terrestre a bordo del Apollo 7, el primer vuelo tripulado del programa Apollo.

Carácter Creativo - El bolígrafo espacial Fisher el el Apollo 7 en 1968 y en el SpaceX Dragon en 2020
Desde 1968 en la misión Apollo 7, hasta la actualidad, el Fisher Space Pen es el bolígrafo que viaja al espacio.

La anécdota de película

John McLeish, el relaciones públicas oficial de la NASA, refiriendose a Neil Amstrong y a Buzz Aldrin cuando estaban en cuarentena despúes de su regreso de la Luna, dijo: 

«Si no hubiera sido por su Fisher Space Pen, los astronautas Amstrong y Aldrin deberían aún estar en la Luna.» 

Mientras los astronautas subían al módulo lunar la mochila de supervivencia chocó y rompió el interruptor que tenía que poner en marcha los motores del módulo para llevarlos de regreso hasta la nave espacial Apollo. Aldrin expuso el problema al control de tierra y un ingeniero se puso a trabajar en un duplicado del módulo lunar rompiendo de forma parecida el interruptor. En tierra sabían que los astronautas habían dejado sus herramientas en el Apollo para aligerar peso. Del mismo modo sabían que Aldrin llevaba consigo un Fisher Space Pen y le dijeron que sacara la punta y aprovechara el hueco del bolígrafo para manipular adecuadamente el interruptor roto. Aldrin lo hizo y los motores se pusieron en marcha permitiéndoles volver finalmente a la nave Apollo.

Bolígrafo espacial AG-7

Características destacadas del Fisher Space Pen

¿Qué hace que el Fisher Space Pen sea tan especial? Aquí están algunas de sus características notables:

  • Todos los Fisher Space Pens están hechos a mano
  • Pueden escribir bajo el agua
  • Pueden escribir sobre grasa
  • Pueden escribir en cualquier ángulo.
  • Pueden escribir boca abajo.
  • Pueden escribir en temperaturas extremas que van desde (-34° a + 120°).
  • Pueden escribir en gravedad cero.
  • Y duran 3 veces más que un bolígrafo promedio. 

Y no solo eso, lo que después de miles de experimentos y años de frustración Fisher y su equipo de investigación perfeccionaron fue un cartucho de tinta presurizado sellado que utiliza una tinta tixotrópica semisólida que permanece en el cartucho hasta que la acción de cizalla de la bola rodante lo licua, permitiéndole fluir solo cuando es necesario. Se estima que la vida útil de un recambio de Fisher Space Pen es de aproximadamente 100 años.

Space Technology Hall of Fame

El 26 de agosto de 2021, durante una ceremonia privada como parte del 36º Simposio Espacial de la Space Foundation, la compañía Fisher Space Pen y Paul C. Fisher entraron a formar parte del Salón de La Fama de La Tecnología Espacial.

El inventor del icónico bolígrafo espacial, Paul C. Fisher, recibió el honor a título póstumo. Fisher falleció en 2006 a la edad de 93 años.

Más curiosidades

El modelo 400 de Fisher forma parte de la colección permanente del MOMA de Nueva York como símbolo de la elegancia del diseño industrial americano.

También apareció en el capítulo de la popular serie «Seinfeld» titulado «El bolígrafo»: https://www.youtube.com/watch?v=V3Vm_ksWreM

En resumen

El Fisher Space Pen es mucho más que un bolígrafo; es una pieza de la historia de la exploración espacial y un ejemplo de ingeniería y diseño excepcionales. Su capacidad para funcionar en entornos extremos y su durabilidad lo convierten en una elección sobresaliente para la promoción de marcas. Si buscas un objeto promocional que cuente una historia única y deje una impresión duradera, el Fisher Space Pen es la elección perfecta. No se trata solo de un bolígrafo, es una experiencia que se traduce en valor y calidad.

¿Conocías la historia detrás del Bolígrafo Espacial?